A./A. Francisco Rosales

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   Querido Paco:

   Recuerdo aún, con cariño, cuando nos conocimos. No se la fecha cierta, pero como para el resto de mi vida, inconscientemente, suelo datar las cosas en relación al contexto cierto temporal en el que ocurrieron. En nuestro caso eso tuvo lugar entre el otoño y el invierno de 2004 a 2005. En aquel tiempo, yo estaba estudiando las oposiciones entre notarios.  De cuando en cuando entraba en el foro de www.notariosyregistradores.com. Era lo más parecido a un microblogging o al Twitter actual. No había avatares, a lo sumo un nick. ¡Aún recuerdo el tuyo! No se si era deliberado o uno de tus exabruptos fruto de tu entrañable espontaneidad. Hice especial relación con un registrador,  una opositora de registros, una opositora de notarías y dos notarios. Tú eras uno de ellos, el otro es actualmente un gran amigo.

   La opositora de notarías, llegó a ser notario, la “desvirtualicé”, cuando no existía esa palabra, recién aprobada, tuvo el detalle de venir a visitarme a unas jornadas en Madrid a las que acudí como complemento a mi preparación de aquellas oposiciones, entre los ponentes estaba Don Sixto Sánchez Lorenzo y Don José Carlos Sánchez Rozas, Catedráticos de Derecho Internacional Privado… pero esa es otra historia que merece otro post. La chica, Patricia, poco después de aprobar falleció a causa de una terrible enfermedad. Al Registrador, muy conciliador en aquella época, al que realmente apreciaba, lo reencontré no hace tanto en Twitter, creo que ni me contestó cuando interactué con él, me produjo una rara sensación, no reconocía sombra de aquella persona que actualmente se presentaba esgrimiendo una navaja en la nueva red social… A la opositora de registros le perdí la pista.

   Tú y yo intercambiamos alguna llamada, el foro de notarios y registradores se clausuró debido al típico impresentable alborotador que aparece en todos los sitios que merecen la pena… El tiempo y la falta de lugares comunes nos distanció.

   Un 3 de diciembre de 2011 empecé yo a escribir mi blog. Te llevo pues ¿dos años de ventaja? En aquel tiempo, en una época desoladora económicamente, yo llevaba poco más de un año en Alicante, como Notario, los inicios fueron muy duros. Aburrido empecé con el Blog. Oía cosas, no me gustaba la imagen pública que se daba de nuestra profesión. Tampoco compartía la falta de defensa que de la misma hacíamos los notarios, ni institucionalmente ni, en muchas ocasiones, a nivel individual. Tu calificación de “notarios de diseño” que haces en tu último post, me parece muy acertada, el problema es que no todos los notarios son “de diseño” –la mayoría no lo son- pero ese tipo de notario hace mucho daño pues crea un estereotipo que no es ni adecuado ni cierto; sin embargo, las redes sociales, en esto, nos hacen un flaco favor. Por eso a mi siempre me ha gustado deslindar mi vida profesional de mi vida privada y es así como manejo mis perfiles en redes. Cierto es que quien me visita, en el despacho, a veces dice: “Eres igual que en el blog”. Evidentemente, soy fiel a mi mismo, de eso se trata si eres honesto digitalmente. Sin embargo, al igual que no vas publicitando una radiografía tuya en la vida real, no deberías hacerlo en la virtual. Esto también daría para otro post…

   Al cabo de ¿dos años? Un verano me entró un comentario y un seguimiento a través del blog… ¡Eras tú! Fue una grata sorpresa. Retomamos la relación, incluso valoramos algún proyecto conjunto. Empezaba a ser popular lo de las redes sociales, si bien, mi blog, creo, seguía siendo el único… Nos desvirtualizamos en junio de 2014. Como ya te describes tú en tu post y una imagen vale más que mis palabras… que cada cual juzgue.  Fue una sensación curiosa ponerte cara.

   Durante este tiempo hemos hablado mucho y bien, creo que nos tenemos aprecio sincero y amistad. Valoro de ti tu principal virtud que, por desgracia, es tu principal enemigo: Dices las cosas como las piensas, piensas lo que dices y no te cortas un pelo… Como tú has callado, no seré yo quien remate la película que narras en tu post ¿de despedida?

   Lamento tu propósito, pues espero que no sea decisión, de dejar el blog. Cierto que me ha parecido que en lugar de “rosalear”… “ripoleabas” (las palabras son tuyas aunque dichas sin la misma gracia y connotación). Entiendo tus motivos. Cuando hace unos meses me enteré de tu controlado episodio de salud, por casualidad, y me comentaste la intención de dejar de escribir el blog no le di mucho crédito, pensé que se debía a la angustia vital del momento. Hoy me han comentado que publicabas el post… que por cierto, hasta que no llegas al final no te enteras de la noticia.

   Escribir un blog, sabes tan bien como yo, si no mejor, es un camino largo. Estoy convencido de que has recogido tanta gratitud y cariño que te habrá compensado. Sin embargo, en mi humilde opinión, tal vez porque no soy tan apasionado como tú, las cosas no son cuestión de todo o nada. Creo que entre dejar del blog y tener los post programados a meses vista -y no me tires de la lengua- existe un punto intermedio. Es bueno mantener la máquina encendida, al ralentí, total, esto no contamina. Pues ni creo que hayas dicho todo lo que tenías que decir ni que no exista un futuro en el que las cosas cambien de verdad. Yo mismo escribo cuando me apetece, no pretendo convencer a nadie, a veces mucho, a veces pasa tiempo y no he escrito… sin embargo, el blog es esa tabla a la que me aferro cuando algo no me encaja, esta es una de esas ocasiones. Existen post técnicos, otros no tanto, algunos triviales… en realidad un blog, mal que pese a muchos, no es comparable a un artículo doctrinal ni a una primera fuente de estudio, vale para enterarse, a bote pronto, pero nunca para estudiar donde se debe… al menos así lo veo yo. Es muy agradable y gratificante percibir que la gente te lee, incluso que convences a alguien, sin embargo, esa no es la finalidad… al menos no ya para mi, hace tiempo que dejé de mirar los rankings o si suben o bajan las estadísticas y cuando lo hago es como un puro divertimento.

   La Ley de Crédito Inmobiliario ha sido una llamada de atención. Las cosas no son como cuando empezamos a escribir. Hay un estado de opinión entre nosotros, hay quien alza la voz y dice lo que piensa, algo que no sucedía hasta hace una época relativamente reciente. Por otro lado, la sociedad puede que nos vea como en la época de la crisis, sin embargo, también te digo, ahora sí que percibo un “no todos son iguales”. No comparto la actitud de los que nos dirigen, que ni siquiera han sido capaces de dar publicidad a lo mucho que hemos asumido con esta ley y los resultados –positivos- que está dando nuestra intervención y actuación a coste cero. Sin embargo ello no justifica para dejar de decir lo que pienso, con respeto y educación las cosas deben plantearse. Es cierto que no es una actitud cómoda, pero si de comodidad se tratase seguiríamos en el Neolítico.

   En fin, Paco, hacen falta personas como tú, igual no aciertas en lo que dices, a veces puede que te pases de vehemente… sin embargo, nos haces pensar, a los de arriba también y cuando hablas hay quien se calla para escuchar.

   ¿Te reenganchas?

   Entre tanto recibe un caluroso abrazo, en recuerdo de aquel registrador que fue y que ya no es el que conocí…

   Y, que conste, en esta sociedad en la que se abusa del sandwich mixto, nos iría bastante mejor con más Rosales gourmet, no solo por el rigor y mimo que pone en sus post sino por su calidad humana y celo profesional e institucional.

¡Dios, qué buen vassallo! ¡si oviesse buen señor!

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

   P.D.: La cita con la que cierro este post es del Cantar de Mio Cid, el vigésimo verso, cada cual sabrá quién es el vasallo y quién es el señor, incluso si tal señor existe o si se perdió entre tanto gallo que quiere estar en un mismo gallinero mientras la zorra elige fuera a cual de ellos se come primero.

1 comentario »

  1. Maravilloso artículo. que suscribo y aprovecho para animar a seguir publicando a don Francisco Rosales. Hacen falta personas luchadoras, cada día más, que sepan enfrentarse a tanta insensatez e incompetencia.
    Los notarios honestos son los más necesarios; esto se está convirtiendo en un mercadillo merecedor de azotes.
    Un saludo

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