#CongresoNotarial2020: El Estatuto del notario. Call for papers!

“La película de tu vida contada por un Notario”

Antonio Ripoll Soler
El Blog del Notario

La cita que se inserta aparece en la leyenda de este Blog. En el año 2011, cuando empecé a editarlo me planteé, con él, acercar la profesión notarial a las personas. Llevaba, entonces, diez años de ejercicio de la profesión, Había llegado a Alicante, ciudad en la que, con la relatividad con que todo se puede decir en la vida, fijaba mi destino profesional permanente. Durante esos 10 años había aprendido el ejercicio de mi profesión, algo que sigo haciendo, hoy, cada día, pues las personas nos enseñan y también aprendo mucho de las experiencias que comparto con los compañeros, es importante mantener el contacto con ellos.

También, durante ese tiempo había sido testigo de la profunda evolución de mi profesión, en todos los sentidos.

Cuando apruebas, los compañeros más veteranos y los órganos corporativos te muestran el lado dulce de la profesión.

“Acabáis de ingresar en una profesión preciosa. Recogéis el testigo de los compañeros que os han precedido. Es vuestro deber y responsabilidad cuidar de ella y servirla con el mismo amor y mimo que ellos lo hicieron para que los que os han de seguir disfruten, como vosotros lo haréis, de su ejercicio al servicio de la sociedad”

“El notariado está a la vanguardia tecnológica. Hemos implementado la firma electrónica en nuestros despachos con una gran inversión de medios y personas y cooperamos activamente con todas las nuevas necesidades sociales”

Incluso, en ese momento, si tienes suerte, te presentan a algún ilustre del notariado, porque no lo olvidemos, entre los notarios ha habido y hay gente muy válida, notarios como tú y como yo, pero que forman parte de la Historia del Derecho. En mi caso, recuerdo como un momento especial aquel en el que tuve la ocasión de conocer, en esas jornadas para notarios de nuevo ingreso, a Vallet. Incluso me hice una foto con él junto a otros compañeros. Fue un momento de esos que se presenta por azar, como el que me surgió, de pequeño, fotografiándome con Maradona. Me acuerdo al escribir estas líneas, por casualidad, de esos momentos, tengo claro cuál de ambos tiene el peso que corresponde. Por desgracia no conservo ninguna de las dos fotografías, siempre he sido tan desordenado para con lo propio como ordenado para con lo ajeno.

Realmente a principios del milenio en el que vivimos, así eran las cosas para el cachorro de notario que fui. Lo primero, la responsabilidad que debemos a la Institución, siempre lo he llevado por divisa. Lo segundo, el vertiginoso cambio que las nuevas tecnologías y problemas nos han impuesto ,es algo que a todos los compañeros nos persigue, en bien o en mal, cada día.

Ciertamente, la profesión de notario es vocacional, a veces llegas sin saber muy bien en qué consiste, en otras ocasiones, tienes las cosas claras desde el principio. Cualquiera que sea el viaje vital que emprendas para llegar al puerto ¿seguro? del ejercicio de la función notarial, lo cierto es que cada Notario tiene una visión muy íntima de lo que supone el ejercicio para su vida. Siempre recuerdo, de forma recurrente, las palabras de mi preparador, Don Jorge López Navarro, cuando vísperas de examinarme yo, le exhortaba a descansar y me decía:

“Antonio, ser notario no es un medio sino un modo de vida. ¿Qué le digo mañana a las personas? Disculpe, pero aún no tengo su escritura… La vida de las personas tiene su curso y el notario debe facilitar que esto sea así…”

En aquel momento, se me quedaron las palabras de mi preparador, pero es que, entonces, yo era opositor y ser opositor marca. Es ineludible acordarme ahora de mi querido y mediático compañero Miguel Prieto, quien ha llegado a escribir, nada más y nada menos que… ¡un libro sobre la oposición! Se podrá estar de acuerdo con él o no, pero es indudable que Miguel ama el notariado y hace un ejercicio de generosidad enfrentándose a una época dura en la vida de cada uno de los que quiso ser notario: La oposición. Mi padre es notario, lo recuerdo hablar de la oposición como una especie de viaje iniciático como si de Catón se tratara. Si por las cosas que contaba de ella hubiera tenido que decidir, realmente, creo, no habría elegido ese camino, pero eso da para otro post.

De aquellos primeros años, recién ingresado, recuerdo al entonces Presidente del Consejo General del Notariado, Don Juan Bolás Alfonso, hablando de las nuevas funcionalidades que íbamos implementando en nuestros despachos para cooperar con la Administración, una de ellas fue, si no recuerdo mal el nombre, el programa VIGIA, que facilitaba la colaboración con la Administración a los efectos de facilitar la entrada regular en España de los extranjeros.

Pero siempre estuvo, está ¿y estará? la cooperación con la Administración tributaria. Los índices mensuales de entonces, que yo mandaba desde mi notaría de Teba, en un disket de los pequeños -ya no me acuerdo si eran 3,5 pulgadas-, acompañados de un listado en papel, pronto fueron sustituidos por los índices remitidos telemáticamente. Hubo varias fases en la implementación del nuevo sistema de indices, hasta llegar al actual Índice Único Informatizado. Una herramienta viva y que ha desplegado muchas funcionalidades nuevas tanto para el quehacer diario de los notarios, como para colaborar con la Administración. Sin embargo, no siempre todos los notarios han compartido visión sobre el papel y desarrollo que tiene o debería tener ese índice que se genera por las notarías, de forma totalmente gratuita para el ciudadano. ¿Cuáles son sus límites? ¿Cómo se compatibiliza con el deber de secreto del protocolo notarial? ¿Es consciente el ciudadano de la información que nos proporciona al firmar sus escrituras y del tratamiento que se hace con ella? Lo que es indudable es que, echando la vista atrás, nada tiene que ver la forma de colaborar actual con la que se tenía hace no más de quince años. Ni en la cantidad de información ni en la celeridad de los requerimientos que la Administración impone.

En aquellos primeros años, cobró especial transcendencia la colaboración del notariado para la Prevención del Blanqueo de Capitales. Fue una materia especialmente sensible, con distintos casos de transcendencia mediática y en los que se cuestionó el papel que habían jugado los notarios que habían autorizado escrituras otorgadas por personas que formaban parte de la trama. Recuerdo al entonces Presidente del Consejo, Don José Márqueño, trasladándonos la música que entonces sonaba en la Administración:

“Queremos que a los notarios os quite el sueño la prevención del blanqueo de capitales”

Mientras tanto yo, como notario, movido por unos u otros motivos, iba haciendo camino en la vida, me iba cambiando de destino. En mi caso, me quería acercar a Alicante, lugar del que procedo. Cada compañero tendrá su motivación. Concursé varias veces. Tuve que explicar a muchos amigos nuestra forma de promoción interna. Al final hablaba de la clase y de la carrera como si de la copa y la liga se tratasen. Dos competiciones distintas que te llevaban a Europa… pues ciertamente, es algo que cuesta entender hasta a los propios notarios. A mi el tema se me ha olvidado, pues no tengo intención de concursar, pero todos los años afecta a muchos compañeros.

Poco después de aprobar empecé a preparar las oposiciones entre notarios, las restringidas. En mi caso me movieron distintas motivaciones, por un lado, era una forma de promoción en la carrera, por otro, a nivel personal, suponía haber recorrido todos los caminos formativos que administrativamente estaban previstos. Al hacerlas entré en contacto con otros notarios y, ciertamente, vivi unos momentos de estudio muy enriquecedores, con contenidos que en las libres quedaban un poco de lado. Por ejemplo, el Derecho Internacional Privado, sobre esto, en su día, escribí un post cuestionando la configuración que tenía el temario. En aquel tiempo, otro de los ilustres del notariado -para mi lo fue- Don Ignacio Solís, agazapado entre las montañas de libros que se formaban en su despacho, como esas curiosas formaciones que a veces aparecen en la playa me dijo:

“Antonio, te aplaudo el gusto, hacer las oposiciones entre notarios no es más que una forma de rentabilizar lo que como Notario tienes y tendrás que hacer todos los días de tu vida: Estudiar”

Tras la aventura de las restringidas me quedé congelado de facto en Moixent ¡Qué tiempos aquellos y cuánto me acuerdo de aquella época que debería haber valorado más aún! Con el anodino sistema de proveer vacantes que distinguía entre clase y carrera, decidí concursar a Torrevieja, mi tercer destino. Aprendí, mucho en esa ciudad, otras gentes, una notaría más grande, varios registros y, sobre todo, otra problemática jurídica. En aquella época el notariado vivía unos tiempos convulsos. Todo se cuestionaba, se herían demasiado fácilmente susceptibilidades y se presentaron candidaturas alternativas a las juntas de los Colegios. Me parece que las cosas se deberían haber desarrollado de otra manera. De hecho, el Consejo estuvo tan agitado, en aquel entonces, que ya, más allá de mis decanos del Colegio notarial de Valencia, no recuerdo quien fue presidente del Consejo pues, en aquel tiempo, fue un cargo marcado por la inestabilidad. La organización corporativa preocupaba a todos, sin embargo, nadie parecía encontrar la solución adecuada.

Tras dos años y medio recalé en Alicante, mi actual destino. Casi por accidente. Un fallecimiento prematuro de un compañero me puso sobre la mesa la posibilidad, anticipadamente, de optar a ese destino utilizando la promoción que me brindaban las oposiciones entre notarios. Siempre que había cambiado de notaría había mejorado. Sin embargo, en esta ocasión no fue así.

Fue una época muy dura, por un lado, en lo personal, resulta inolvidable, vísperas de Navidad, comunicar a mi equipo que cambiaba de destino. Doña Pilar Calvo me llamó un viernes, después de la comida con los empleados, para comunicarme la noticia, el avance del concurso. Siete personas, siete trabajadores, siete vidas además de la mía… no todos lo encajaron igual. Laboralmente, da igual el régimen que haya en cada momento, el traslado del notario, no deja de ser un handicap.

A Alicante llegué en marzo del 2010, tras desmontar mi notaría y estar dos meses en blanco esperando que se publicara en el Boletín Oficial mi nombramiento. Los inicios fueron muy complicados. Tenía un gran local, que había comprado justo antes de la crisis económica, pensando en las dimensiones de la notaría de entonces y que algún día yo iría a Alicante. Sin embargo, éramos cuatro personas, había eco… tardó mucho tiempo en despegar, más del imaginado. Afortunadamente eso forma ya parte de la historia de mi vida.

Por aquel tiempo fue, como decía, cuando empecé a escribir mi blog. Lo llamé “El Blog del Notario”. Mi propósito fue el que relataba al principio. La crisis económica puso ante mi muchos problemas nuevos, como sucedió no solo a cada notario, también a cada ciudadano. Poco a poco empezó a hacerse presente el notariado en redes sociales. A veces con acierto, otras con no tanto, pues no todos los notarios entienden igual el papel que debe desempeñar cada uno en el desarrollo de su personalidad digital. Yo siempre he pensado que lo que no harías en la vida real no debes hacerlo en la virtual y así procuro conducirme, también me he ocupado de, entre otras cosas, por qué estoy en Redes Sociales.

La crisis abrió un escenario económico desconocido hasta entonces. Cada vez más había que hacer frente a nuevas demandas tecnológicas impuestas por la Administración y las exigencias de nuestra colaboración. Sin embargo, los ingresos no siempre eran los esperados. Muchos compañeros se plantearon la sostenibilidad de la oficina notarial, que va respaldada por un arancel, de 1989, parcheado en numerosas ocasiones, conforme al cual el documento caro subsidia al barato. Esto que podía estar muy claro y equilibrado cuando se creó, sin embargo, no parece que haya inspirado las sucesivas matizaciones que ha tenido el mismo durante mi segunda década de ejercicio profesional.

En estos años he vivido la jubilación de mi padre, al que le dediqué un emotivo post, y la de mi preparador, el curso natural de la vida les llevó a ese momento. Más recientemente, por estos días, la de mi querido compañero, Don Tomás Michelena, el cual se jubila anticipadamente. Cualquiera que haya sido la causa por la que unos y otros han llegado a ese momento, todos han transmitido un sabor agridulce producido por el desamparo que genera la liquidación de la oficina notarial, a caballo entre lo público y lo privado.

La crisis aunque ha servido para modernizar nuestra legislación hipotecaria, también ha sacado lo peor de las personas. No son pocas las reclamaciones que se formulan, con mayor o menor fundamento. Por lo que, muchas veces, gran parte del trabajo diario se ocupa no ya en prestar la función sino en adoptar las cautelas necesarias para justificar una buena praxis profesional, pudiendo así evitar que se nos derive cualquier responsabilidad civil, penal o disciplinaria. Porque no lo olvidemos, al final, el notario, de una manera o de otra, siempre resulta un lugar goloso para reclamar.

Estos han sido mis casi veinte años de ejercicio profesional. Me encuentro en el Ecuador de mi carrera. Me gusta mi profesión, lo que representa, lo que transmito y me transmiten las personas que me visitan. Sin embargo, tal vez haya llegado el momento de que los notarios contemos también nuestra propia película, nos convirtamos en actores de la misma y sentemos las bases de lo que debería ser nuestra profesión. En este tiempo hemos pasado revista a muchos temas. Bien está plantearlos en la sobremesa de una comida, pero tal vez haya llegado la hora de que se expongan ordenadamente, se sistematicen y, entre todos, sentemos las bases para construir un futuro mejor que permita al notariado seguir siendo receptores de la confianza que la sociedad nos ha otorgado durante tantos años.

Probablemente, si eres notario y has tenido la paciencia de llegar hasta aquí, te habrás dado cuenta de que mucho de lo que relato podría formar parte de tu historia. Al final, no somos tan distintos, todos participamos de la esencia y devenir de nuestra función. Todos los problemas que has leído entre líneas, con los que probablemente te hayas visto identificado de una u otra manera, forman parte del Panel relativo al Estatuto del Notario, que cerrará el Congreso Notarial de Málaga, los días 9 y 10 de Mayo de este año, 2020.

Tanto si no quieres perdértelo, como si quieres que tu voz se oiga e incidir en tu futuro, que es el de todos, estos son los temas que se tratarán relativos al Estatuto del Notario:

  • La colaboración del Notario con las Administraciones Públicas.El índice único como instrumento para desarrollar dicha colaboración y los límites de su reutilización. Especial referencia a la prevención del blanqueo de capitales.
  • El arancel notarial y la sostenibilidad económica de la oficina pública notarial.
  • Sistema de acceso y promoción en la profesión notarial. Oposiciones libres y entre notarios. Concursos, excedencias y licencias. El cese de la actividad notarial. Problemática en las situaciones de notaría vacante: en especial de carácter laboral y de custodia del protocolo.
  • El ejercicio responsable de la profesión notarial y las consecuencias jurídicas y sociales de su incumplimiento. La responsabilidad civil, penal y disciplinaria del notario en un entorno social de crecientes reclamaciones. El seguro de responsabilidad civil.

En los próximos días se dará la difusión adecuada, sin embargo, es importante la participación de todos y el envío de comunicaciones, a tal fin se habilitará el correspondiente enlace en el sic para hacer el envío.

“Toda piedra hace pared”

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

2 Comentarios »

  1. Buenos días Antonio

    Somos 4 herederos declarados de una Herencia Yacente.

    No hay designado ningún albacea. En uno de los bienes integrantes de la Herencia Yacente, el Ayto. ha iniciado expediente de declaración de ruina.

    El problema es que, los herederos, no nos hablamos y mis 2 hermanas, van a eludir el pago de los gastos de demolición, del proyecto de demolición y, de la licencia de obra. Qué solución posible tengo?

    Un cordial saludo

    Obtener Outlook para Android ________________________________

    • Estimada Ana, hola, no parece tener mucho que ver lo que planteas con el post al que comentas…
      En cualquier caso, debería examinar la documentación un profesional, pues es importante, además de haber formalizado o no cualquier trámite, poder conocer si habéis realizado gestiones como herederos.
      Si existe aceptación, todos respondéis solidariamente de las deudas de la herencia, en función de cómo se haya producido esta… por eso, te recomiendo buscar consejo a la vista de dicho expediente.
      Saludos

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