Coronavirus: ¿Se cierran las notarias con el COVID-19?

Hoy todos esperamos la comparecencia de Pedro Sánchez anunciando que se confirma el estado de alarma y las concretas medidas que se adoptan. Sería deseable que, en esta ocasión, nuestro Presidente, se apartase de la impostura de anunciar que mañana anunciará algo. La incertidumbre no ayuda a nadie.

En pleno fin de semana, con la gente ya recogida en sus hogares, una actitud responsable por parte de quienes nos dirigen exigiría, en mi nada autorizada opinión, por un lado que no se rompiese con el buen comportamiento que la sociedad está demostrando quedándose en casa, por otro lado, que de una manera rigurosa, a un par de días vista, las personas supiesen como afrontar, al menos en principio, la semana.

No acabo de entender por qué determinadas medidas se anuncian “a partir de”, especialmente en una situación en la que cada minuto cuenta. Por otro lado, si se tiene intención, por ejemplo, de aislar determinadas zonas y no se hace de forma inmediata, parece razonable que las personas puedan organizarse a fin de evitar el esperpéntico escenario que se ha dado en Italia cuando se ordenaba confinamiento pero se permitía acceder a España por avión.

Yo, ayer, a medio día, tras las declaraciones institucionales que se fueron sucediendo me recogí en mi casa, lugar que no he abandonado desde entonces. Somos latinos y nos cuestan ese tipo de actitudes. Además, el sábado ha convertido en bulo la noticia de que iba a hacer mal tiempo y desincentivaría salir de casa. Nada más lejos de la realidad, a estas horas el sol, en Alicante, luce como en verano. Cosa rara, teniendo en cuenta el éxodo masivo de madrileños a las playas -cosa que da para escribir otro post- teniendo en cuenta, si se me permite, que en Alicante bromeamos cuando llegan las fechas señaladas y vienen de la capital a nuestras playas, la pobre gente, no se cómo se las arregla para traerse el mal tiempo.

En estas horas de reclusión -que ya veremos lo que se alargan- he estado conectado con otras personas a través de whatsapp y twitter, especialmente. Es agradable sentirse acompañado, oir los chascarrillos de amigos y compañeros, en los distintos grupos de whatsapp y sentir sus preocupaciones. Me viene a la cabeza una situación de reclusión vivida, en 1982, cuando las inundaciones que asolaron el Levante español, en casa, en torno a un transistor oíamos como reventaba la presa de Tous, la luz cortada y con la sola compañía de tu familia, en torno a una mesa camilla. Es evidente que las cosas han cambiado y que ahora no existen distancias aunque para el abrazo a un ser querido siga siendo indispensable el contacto físico, y afortunadamente, pues no debemos perder la esencia de nuestra humanidad.

Una de las cuestiones que los notarios y nuestros respectivos equipos nos hemos planteado es qué servicio hay que prestar la semana que viene. La pregunta también se ha hecho reiteradamente en redes sociales.

Para entender la pregunta y su calado se debería ser consciente de cómo es el día a día en una notaría y, especialmente, de cómo ha sido esta última semana.

Hace ya unas tres semanas que, ante el asombro de los miembros de mi equipo, ordené y compré geles desinfectantes y alerté sobre la necesidad, por parte de la plantilla de incrementar las medidas de higiene. Aún recuerdo la cara con que la correcta Fátima, quien junto con Carolina, dirige la recepción de la notaría, puso al recibir mis instrucciones, creo que escondió una sonrisa y un pensamiento “ya está el notario con una de sus manías”. Como siempre no cuestionó nada. En cualquier caso, esa misma tarde habían comprado los dispensadores.

Los días siguientes transcurrieron con normalidad, como para todos, lo del virus parecía ser algo ajeno, estábamos sumidos en la rutina del trabajo. Sí que es cierto que empezaba a dejar de sentirse bullicio. La notaría, cuando la Economía es próspera es un lugar bullicioso, como un mercado.

Este lunes, tras las medidas que se anunciaron en Italia durante el fin de semana -¿somos conscientes de que hace una sola semana de esas medidas?- reuní a mi equipo y di una serie de instrucciones a fin de cuidar por nuestra salud y la de las personas que nos visitan. Es mi responsabilidad al estar al frente de la oficina notarial. Me resultó simpática la distinta forma con la que cada uno de mis siete colaboradores recibió mi punto de vista. Lo cual es muestra de la riqueza de la naturaleza humana.

Las medidas que adopté el lunes, tal vez, se vean superadas por la situación que se genere en unas horas, tras la comparecencia del Presidente del Gobierno. Sin embargo, me parece interesante relacionarlas, en ese momento no se había circulado prácticamente nada como medidas concretas entre los compañeros, más allá de la alarme generada por la pandemia, por lo que, entiendo, cada uno adoptábamos lo que buenamente se nos ocurría. Estas fueron las que nosotros tomamos:

  • Reforzar los geles desinfectantes para que quienes nos visitasen los utilizasen necesariamente, al invitarles a hacerlo con carteles indicativos.
  • Retirar alguna de las sillas de las salas para forzar que los usuarios de la notaría se sentasen de una determinada manera, guardando así las distancias mínimas.
  • Limitar el acceso a las firmas a personas que no fueran partes o asesores. Evitando que familiares, acompañantes y amigos entraran a las salas.
  • Limitar la asistencia en sala a las bodas a los contrayentes y testigos. Salvo que se celebrasen en el patio de que disponemos donde es posible guardar las distancias.
  • Eliminar los bolígrafos de las salas de firmas, de forma que sólo quedase uno, que se desinfectaba periódicamente.
  • Personalizar nuestro material de escritura a fin de evitar ser contagiados.
  • Evitar el contacto físico y saludos, si bien, reconozco, ante la falta de concienciación, esto fue difícil.
  • Priorizar el uso de las salas grandes de mis instalaciones frente a las pequeñas.

Las medidas anteriores hacían referencia a cuestiones de salud pública. Evidentemente, no todos los despachos pueden adoptar las mismas, pues depende de la configuración de sus instalaciones o de la tipología de trabajo que tengan. También, ante la especial idiosincrasia de la función notarial, inmersa en plazos, di unas instrucciones de naturaleza jurídico administrativa:

  • Agilizar la expedición de copias, a fin de que ante una eventual cierre de la notaría no se generase ningún perjuicio ni a los usuarios, ni a nosotros mismos por haber generado, aunque fuese por fuerza mayor, un incumplimiento fiscal.
  • Llevanza rigurosa, como hacemos habitualmente, tanto de la presentación telemática al Registro de la Propiedad como de la presentación de copias fiscales.
  • Incrementar la eficacia de la gestión de cobros. Al margen de legislación laboral, en este primer momento, me parece indispensable guiarse por principios de solidaridad y mi primer deber era velar por la sostenibilidad económica de mi equipo y sus familias.

Seria mentira si dijese que la semana transcurrió con normalidad, como todos sabemos o imaginamos. Del lunes al miércoles, fuimos adaptando las medidas anteriores a los nuevos matices que surgían cada día o que hacían insuficiente alguna de ellas. El jueves los acontecimientos se precipitaron. El cierre de colegios, restricciones de apertura, incremento exponencial de casos, alarma social, percepción de que el COVID-19 no distinguía y era impredecible, posibles contagios entre compañeros y/o registros… El viernes, pese a las comparecencias realizadas y previstas de nuestro Presidente del Gobierno, la jornada fue relativamente relajada. No tenía firmas programadas, pues, en principio tenía previstas otras actividades que me hacían ausentarme de la notaría, por desgracia no pude realizarlas, a la vista de los acontecimientos. Me incorporé, no obstante, al trabajo con normalidad, pese a la ausencia de citas agendadas, despaché distintos asuntos, poderes, pólizas, con la normalidad que las circunstancias permitían.

El viernes por la mañana amplíe las medidas adoptadas a principio de semana. Básicamente afectaban a la agenda:

  • Restringí el horario de atención al público.
  • Excluí atender consultas que no eran urgentes y vinculadas a la firma inminente de una escritura.
  • Ofrecí a los miembros de mi equipo la posibilidad de organizarse el trabajo a su criterio, atendiendo el servicio de forma razonable.
  • Pedi expreso pronunciamiento sobre su opinión respecto a continuar con la notaría abierta.

Pese a la situación y las medidas que he relatado ello no ha impedido, por ejemplo, que acudiese a mi notaría una operación de cinco vendedores peleados entre sí, un comprador, inmobiliaria, asesor y alguno que otro más, por ejemplo, y se quedasen allí discutiendo un buen rato. Tuve que invitar al desalojo de las instalaciones siguiendo las recomendaciones médicas de todos sabidas.

Tampoco ha faltado la familia que ha llegado luciendo sus flamantes pañuelos desechables en la mano para firmar un acta de transparencia. Cada profesión tiene su forma de desempeñarse. Un cajero, por ejemplo, tiene un peregrinar de gente frente a él durante unos instantes. Hay muchos posibles focos de contagio. Un acta de transparencia se desarrolla durante un tiempo no inferior, de media a 45 minutos. Ciertamente, no es nada agradable, ni creo que conveniente, en la situación actual.

¿Y el que entraba tosiendo de aquí para allá? Una persona encantadora que además no tardó en educadamente tenderte la mano…

El otro día leía, creo que en prensa, que la crisis del coronavirus va a poner a prueba nuestro nivel de civismo y responsabilidad. No le faltaba razón al que aquellas líneas escribía.

A partir del viernes, tras la comparecencia de nuestro Presidente y el anuncio de sus anuncios, el escenario y medidas que se pretenden han cambiado. Ciertamente, no puedo resistirme cada vez que me viene a la cabeza, el iter presidencial, a plantearme amargamente por qué no se ha podido convocar el Consejo de Ministros extraordinario para la misma tarde del viernes, no he encontrado nada en la Ley del Gobierno que diga lo contrario, en Italia las medidas se adoptaron de madrugada. Tampoco me olvido del tuit de la Ministra de Exteriores, anuciando que aunque era sábado trabajaba… espero no desayunarme con otro comentario parecido.

Tampoco acabo de entender, en el momento actual, la estructura de nuestro Estado Autonómico. Es evidente, en mi nada autorizada opinión, que al margen de ideas políticas, que cada cual es libre de tener las suyas, nuestra organización territorial se muestra ineficiente ante la crisis. Existen distintos reinos de taifas en los que cada reyezuelo hace la guerra por libre y que pone de manifiesto la evidente descoordinación entre Administraciones. La sucesión de anuncios de Presidentes o responsables autonómicos, las tensiones generadas, abrir la puerta a problemas sociopolíticos (entiéndase Cataluña) que nada tienen que ver con la crisis pone de manifiesto el calado de quienes nos gobiernan. Sin embargo, una frase repitieron todos “no podemos adoptar determinada medida porque no es nuestra competencia”. Tan vergonzoso como cierto.

Desde ayer por la tarde, muchos compañeros, trabajadores de notaría y personas se han planteado si se cerrarán las notarías con la crisis del coronavirus. La respuesta puede ser ofrecida desde distintos puntos de vista.

El sanitario, debería ser el primero, a la vista de lo relatado, es evidente que no es aconsejable en estos días que se propicie la operativa relatada anteriormente. La firma de una simple compraventa implica a demasiadas personas.

El legal, los notarios no somos profesionales libres, pues ejercemos una función pública. Las notarías no pueden cerrarse sin más. Para ello deberían, nuestros responsables dar las instrucciones adecuadas al respecto. El cierre de las notarías debería ser contemplado en las medidas que se anuncien, si se pretende llevar a efecto. Son muchas las personas implicadas, más allá de los 4000 notarios, cada notaría tiene una media de ¿5 empleados? que implican a veinte mil personas y sus respectivas familias.

El corporativo, el Consejo General del Notariado y los distintos colegios han dado instrucciones, siempre bienintencionadas. Unas veces movidos más por la necesidad de decir algo que por la importancia de lo que se dice; en otras ocasiones, entre líneas se ha podido leer algún mensaje de respaldo. Sin embargo, ni siquiera, en el ámbito notarial se ha dictado una resolución teniendo en cuenta la estructura y necesidades de nuestra función, como sí que ha sucedido en el ámbito de Registros. Ello me hace plantearme cómo están gestionando o defendiendo nuestros intereses frente a la Administración los que nos representan.

El social o del ciudadano, en estos momentos debería diferenciarse lo prescindible de lo urgente y lo urgente de lo inaplazable. ¿Realmente, en el siglo XXI, en la sociedad de la información, existen urgencias notariales? ¿Hay necesidades que deban anteponerse a la salud de los integrantes de la oficina notarial? Es muy manido traer a colación la cita del testamento. De hecho es la primera urgencia que todo el mundo se plantea. En condiciones normales, esos testamentos urgentes, al límite, en situaciones de enfermedad terminal, no siempre se autorizan pues falta la capacidad. Es cierto que ante una situación sobrevenida de pandemia y enfermedad sorpresiva, a alguien le puede haber pillado sin los deberes hechos. Siempre es recomendable hacer testamento. Sin embargo ¿justifica ello exponer la salud de otra persona? En mi opinión, las únicas urgencias existentes son aquellas que se vinculen a una situación que pueda dejar a una familia en la calle por falta, por ejemplo, de una novación hipotecaria o un desahucio. Son problemas que legislativamente, se pueden resolver. Suspensión de plazos, moratorias razonables estarían justificadas. Eso sí, puede que no de tiempo a que salga algún político previamente a sacar rédito de una medida supuestamente social. En las situaciones límite puede articularse un turno de reparto de documentos para atender lo que realmente sea urgente, es algo que está previsto legalmente. El problema es que las personas han distorsionado ese tipo de servicios ¿cuánta gente va a la farmacia de guardia a comprar unos chicles o unos preservativos? El que quiera saberlo que pregunte a un farmacéutico.

El económico, ciertamente, las notarías son una pieza capital en nuestro sistema económico. Sin embargo, la falta de actividad económica estos días es evidente. Ya hay bancos que, antes que las medidas se dicten, han anunciado el cierre de oficinas y la paralización de operaciones -normal, por otro lado, razones sanitarias y de evaluación de riesgo económico lo aconsejan-. En esa tesitura ¿justifican las razones económicas mantener abierta la notaría? Sin actividad no parece que sea necesario.

El moral, al margen de todo lo anterior, ¿está alguien en disposición de obligar a sus empleados o al notario abrir el despacho si comporta un riesgo evidente para su salud? Será, cuando menos, simpático ver los fallos de las resoluciones judiciales, caso de que se produjesen. Además, debe tenerse en cuenta que cada persona es ella y sus circunstancias. La enfermedad, aunque no distingue, no es siempre recibida por igual en el enfermo y su entorno. Alguno de los miembros del equipo, incluido el notario, o sus respectivos entornos, pueden tener circunstancias que aconsejen especialmente la suspensión.

Este post se ha escrito bajo el presupuesto de que las autoridades sanitarias y nuestro Presidente del Gobierno y responsables políticos aconsejan permanecer en casa, si es así, razones de coherencia aconsejan restringir, cuando no suprimir, el servicio notarial en los próximos días. Si el mensaje fuera que es mejor que el virus circule libremente y que es inocuo, evidentemente, el sentido del post habría sido bien distinto.

Ha llegado el momento de ser coherentes ¿se puede pedir esto a nuestros responsables?

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

14 Comentarios »

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo. Y creo que se puede aplicar, mutatis mutandis, la denuncia de los jueces: “El Consejo General del Poder Judicial ha eludido su responsabilidad, ha dado una respuesta tardía, insatisfactoria, confusa y obstruccionista al problema, descargando la responsabilidad de frenar la propagación de la enfermedad en cada juez o jueza particular y ha contribuido a mantener una situación de riesgo de contagio en las sedes judiciales, tanto de justiciables como de operadores jurídicos”. Donde dice Poder Judicial poned Notariado, donde dice juez o jueza, poned notario, etcétera.

  2. Hola Antonio,

    Interesante reflexión. Quizá puedas responderme a esta pregunta. ¿Qué sucede si has firmado un contrato de compra-venta en el que te comprometes a escriturar un inmueble antes de una fecha que está dentro del plazo del estado alarma? Todo ello habiendo aportado ya el 10% de su valor.

    Gracias de antemano,

    Saludos

  3. Creo que el servicio del notario, va a ser uno de los imprescindibles a dar, ya habrán notado el brutal aumento de Testamentos y Contratos Sucesorios estos días, aunque solo sirva porque proporciona tranquilidad a mucha gente, merece la pena.
    Y aprovechad para hacer un poco de psicólogos, trasmitir tranquilidad a todos esos clientes que si vienen a hacer este tipo de escrituras ahora, es por qué están pasando pánico, mas que nunca hacer de psiconotarios

  4. Aplaudo los razonamientos de Antonio Ripoll; me sumo a su petición de que se nos den instrucciones claras y vinculantes (léase DGRN) y, visto que el Decreto no nos incluye y, por lo tanto, parece que las notarías han de permanecer abiertas, añado la incongruencia de que acudir a ellas no es uno de los desplazamientos permitidos a la población. Así que ¿para qué estarán abiertas las notarías si no pueden venir los clientes?
    Rte: I. Sánchez Prat

  5. Buenos días.
    Interesante artículo.
    Soy oficial de notaria.
    Al parecer mañana Lunes, tenemos que abrir la Notaria para atender a los clientes, y me pregunto: Si están prohibidos los desplazamientos, salvo en determinados casos, entre los que no está el de ir a la notaria, todas las personas que aparezcan por la notaria serán infractores de la Ley?.
    Hacen falta normas claras a las que ajustarnos, de las que en este momento carecemos.

  6. Llevo toda la semana pasada viendo como muchas personas se sentaban al otro lado de mi mesa, mesa y silla sobre las que antes otras personas se habían apoyado con las manos, con asuntos que no eran ni remotamente urgentes, muchos población de riesgo. Otros, y recuerdo especialmente a uno que encima iba tosiendo, viendo como se tomaba a rechifla las medidas de precaucion que hemos adoptado, y que encima te tendía la mano para saludar. Otro señor Mayor, con las hojas de liquidación del impuesto de sucesiones, diciendo que no entendía por qué en la oficina liquidadora no le dejaban acercarse a menos de dos metros para así explicarle como se rellenaba el formulario. Que esto del coronacirus no era para tanto, Oiga.

    ¿Es un testamento un documento urgente? Pues desde el momento en el que una notaria no es un recinto esterilizado, y que es un documento que va a requerir la permanencia en la Notaría durante quince o veinte minutos, y que muchos de los que querrán hacerlo son personas de cierta edad, ¡no!
    Eso sin contar con que yo deberé estar al otro lado de la mesa, en un lugar cerrado durante varios minutos, con un posible vector de transmisión del virus. Espero que mañana tengamos criterios claros.

    • Pues ya ves qué criterios tenemos, ninguno.
      O se mueven los Notarios que sean conscientes de lo GRAVE que es esto o no sé yo….
      Es que se están produciendo muchísimos contagios en las Notarías, SEGURO, contagios y quizá muertes que podrían ser evitados.

  7. Hola, muchas gracias por tu post. Nosotros tenemos una firma el lunes y no la quieren posponer por parte del vendedor. No entendemos la necesidad y no nos gustaría ir, por la situación en la que estamos, pero si no vamos incumplimos el contrato de arras. Que opciones tenemos?
    Saludos y gracias

    • Hola! Interesante problema en el que se encontrará inmerso mucha gente.
      Debeis tener en cuenta el RD que declara el estado de alarma. En el se establece lo siguiente:
      “Disposición adicional cuarta. Suspensión de plazos de prescripción y caducidad.
      Los plazos de prescripción y caducidad de cualesquiera acciones y derechos quedarán suspendidos durante el plazo de vigencia del estado de alarma y, en su caso, de las prórrogas que se adoptaren.”
      El plazo contractualmente fijado no parece excepcionarse en la disposición.
      Sois vosotros, de común acuerdo con los vendedores los que debéis decidir hasta que punto queréis tensar la cuerda. En cualquier caso, parecéis tener amparo legal, sin perjuicio de estudiar las circunstancias del caso concreto.
      Por otro lado, os podéis encontrar con que el notario no valore como urgente vuestra actuación y no os firme la escritura.
      En la época en la que estamos lo correcto no es exigir derechos sino ser responsable y autorresponsable, no exponeros a riesgos ni a las personas que prestan un servicio para vosotros en detrimento de urgencias reales.
      Meditad y suerte.
      Saludos

  8. Se está dejando la decisión de lo urgente y lo no urgente a la discrecionalidad del Notario, los empleados no tenemos ninguna medida de seguridad y en Notarias de sitios pequeños se está diciendo a todo el mundo que sí. (cualquiera queda mal con un cliente, por irresponsable que sea y que piense que lo suyo es importante, y no pasa nada, por una cosilla).
    Se están firmando pólizas a porrillo, escrituras que de urgentes no tienen nada.
    Qué parte de ESTO ES MUY GRAVE, HAY QUE QUEDARSE EN CASA no se entiende.
    Y encima di algo que el Sr. Notario te pone ya en la lista negra.
    IRRESPONSABILIDAD Y EGOISMO se llama.
    Sr. Ripoll, mueva usted esto, que es consciente de lo grave que es, porque esto está siendo, y va a ser, un desastre.

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