Medicamentazo para la Autonomitis

   Uno de los temas de los últimos días es el del llamado “medicamentazo”. La medida gustará más o gustará menos, pero es la que hay. Es lo que diría el castizo, lentejas, las tomas o las dejas. Sin embargo… no puedo dejar de preguntarme: “¿Realmente tomamos todos las lentejas del mismo plato?”. Ciertamente, cada vez me parece más difícil creer que todos recibamos el mismo trato. Al parecer, tres Comunidades Autónomas cuestionan la aplicación de la medida hasta el punto de matizar su aplicación basándose en sus propias competencias. En un espacio territorial relativamente pequeño, como es España, en el cual se apela incesantemente a la solidaridad entre Autonomías, no acabo de entender cómo, reiteradamente, se producen esas disfunciones.

   La crítica no sólo se hace en punto a los medicamentos, probablemente punta del iceberg desde la perspectiva social más sensible. El esquema de disparidad se calca en materia fiscal. Así, por ejemplo, como consecuencia de la existencia de distintas Comunidades Autónomas, son distintos no solo determinados aspectos relativos al IRPF, sino también son dispares los tipos del ITPAJD y, sobre todo, las reglas del juego en materia del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, donde se dan en la práctica los mayores agravios. En este último caso se da la paradoja de que tributan de forma distinta, por ejemplo, los tres hijos de un mismo padre, que reciben lo mismo, por el hecho de que viven en distintos lugares de la piel de toro.

   También se observa esta anomalía en las Leyes Civiles. Así, por ejemplo, es fácil entender que las raíces de cada pueblo deban ser respetadas. Los notarios, que corremos a lo largo de España hasta llegar a un destino definitivo, observamos como se entiende de forma distinta la economía matrimonial o la transmisión sucesoria de la propiedad en cada punto de nuestra geografía. Sin embargo, ¿es eso generalizable a cualquier problema actual? ¿Somos tan diferentes los españoles en un mundo sumamente globalizado? Ello lleva al absurdo de la proliferación de leyes, unas veces calcadas, otras, por desgracia, no tanto, para solucionar de forma diferente un problema común actual. Piénsese, por ejemplo, en un tema de los últimos días: la custodia compartida. Existe una legislación en la Comunidad Valenciana, ahora se anuncia una Ley estatal. ¡Hacer una Ley es muy caro! ¡Cuesta dinero!

   ¿Qué decir del tabaco y Eurovegas? No acabo de entender cómo cada cual cree manejar la Fábrica de Leyes a su comodidad y conveniencia. ¿Está Esperanza Aguirre legitimada para anunciar cambios normativos en esta materia?

   No parece, a la vista de los ejemplos presentados, que nuestro sistema sea muy eficiente. Por desgracia falta la suficiente valentía política, con independencia del color del que gobierne, para afrontar este problema. A fin de cuentas es como hacer un ERE en los partidos ¿o no?

   Que triste sensación queda cuando no sabemos distinguir entre el guiñol y la realidad. Y entonces… ¿dónde compro el medicamentado para la autonomitis?

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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