Las caras de la crisis

   Los notarios, hasta que nos establecemos en un lugar de forma definitiva, como no tenemos libertad para ubicar nuestro despacho donde consideremos, recorremos varios destinos. Hay quien dilata los plazos, hay quien se va moviendo rápidamente. Cada cual hace su opción.

   Cuando llegas a un nuevo destino, todo es novedoso. No te conocen. No saben tus señas de identidad, tus carpetas… Todas las escrituras que la gente trae a tu despacho son de los notarios que te han precedido… Cuando llevas más tiempo, conoces a las personas, has intervenido en ventas de fincas que se han vuelto a vender…

   Cada vez que estrenaba un destino sentía algo de pena cuando, con ocasión del fallecimiento de una persona, se me solicitaba la copia de un testamento que había autorizado yo. Sí, aún ponías cara a la persona, para mis adentros decía, con cierto pesar, algo así como “ya se me ha muerto alguien”. 

   Esta mañana he sido consciente de algo que venía sintiendo en los últimos tiempos. He expedido un testimonio ejecutivo de una póliza que había firmado yo. Llevo en Alicante poco tiempo y me ha venido a la cabeza la imagen del testador fallecido de mi testamento. La crisis económica que asola España motiva que todos los días entren en la Notaría solicitudes de documentos para iniciar la ejecución ante el impago del deudor. Los tiempos cada vez se acortan más.

   En el caso de esta mañana., la operación se había firmado en el otoño pasado. Al ver su importe, entidad y circunstancias rápidamente he puesto cara al papel. He recordado a la persona, el proyecto para el que pedía el dinero, SU PROYECTO, su ilusión, la certeza que tenía en el éxito que iba a cosechar. En el viaje, como suele ser habitual, le acompañaban unos familiares que daban la cara por ella frente al Banco, los fiadores. Un drama económico, personal y, seguramente, familiar para el interesado.

   El testador es persona,  y porque es persona fallece, es ley de vida. Que las ilusiones de las personas y las propias personas mismas se vean arrastradas al epicentro del sumidero económico no tengo tan claro que sea ni ley de vida, ni ley económica y ni mucho menos ley moral.

   El sabor que me ha dejado, necesariamente ha sido amargo.

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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1 comentario »

  1. Impresionante testimonio. Me recuerda algo que leí el otro día. El mayor problema que arrastra una crisis económica es, en lo humano, el aumento del número de suicidios. Es algo de lo que no se suele hablar, pero yo creo que sería conveniente hacerlo, tal y como están las cosas. El otro día leí que arquitectos de unos 35 años de edad están yendo a Cáritas a comer. Y como este caso, hay muchos otros. Por mal que lo estemos pasando, debemos saber que no estamos solos. Antes que profesionales, empresarios o miembros de una clase social, somos personas y tenemos que aferrarnos a ello para sobrevivir.

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