Capital privado: paso del Banco ¡porque yo lo valgo!

file9631272823697 (1)   Armando lleva varios meses buscando su tabla de salvamento. En la época de bonanza se metió en más cosas de las que ahora puede llevar. Entonces su pequeño negocio generaba liquidez con fluidez, no le faltaba de nada, decidió comprar un par de pisos como inversión; toda una oportunidad, en una zona de expansión de Alicante. Contrató dos préstamos hipotecarios; el director del Banco, Luis, le dijo que se pagarían solos cuando los alquilase.

   Hace unos días, Armando ha ido por enésima vez a la sucursal, Margarita, la nueva directora le pide que regularice los saldos de las dos hipotecas, que son ya tres meses los que lleva sin pagar y que si no lo hace no solo ejecutarán los dos pisos, sino también le embargarán la nómina y ejecutarán su vivienda; pues los pisos no llegaron a terminarse.

   Armando está desesperado, en sus ratos de angustia ha conocido a Blas, quien le habla de la posibilidad de conseguir un capital privado, con él, Armando, tras pagar unos pequeños gastos, regularizaría su situación con el Banco y, el año que viene, cuando se arreglen las cosas, queda limpio de todo. Para eso resultaba fundamental la puesta en escena de Bienvenido, que tenía unos ahorros y quería sacar algo de rentabilidad. Este último dejaría, con la ayuda de Blas, el dinero a Armando, con la promesa de obtener un lucro rápido y sin problemas.

   La historia anterior es real; lo de capital privado antes de llegar a Alicante, con esa denominación no lo había oído, sin embargo se convirtió en un término recurrente al que aludía más de uno de dudosa catadura moral. No se si el término se estandarizó por la crisis o por las costumbres de una ciudad más grande que mis anteriores destinos.

   ¿Qué es un capital privado En la práctica hay personas que, como Bienvenido, pese a los tiempos, tienen liquidez, se encuentran en situación de poder dejar el dinero a otras que, como Armando, han agotado ya los cauces ordinarios de obtención de financiación.

   En tales supuestos suele haber un intermediario que, quedando al margen de todo, repercute una comisión por contactar a Armando con Bienvenido, que puede prestarle el dinero. El inconveniente es que, como se opera fuera de los circuitos ordinarios, el coste de la financiación es notablemente más alto que si acudiéramos a un Banco, al uso.

   Sin embargo, como le sucedió a Armando, en el Banco, es probable que no encuentra financiación, por lo que cuando le ofrecen la posibilidad de acudir al capital privado, de Bienvenido, que ofrece a Armando Blas, se vea el cielo abierto y sólo vea el lado positivo de que Bienvenido le deje el dinero, aunque conlleve más costes.

   En el otro lado del negocio se encuentra la persona que asume el riesgo de prestar dinero a Armando, Bienvenido. La realidad es que si el Banco no ha prestado a Armando no es solo porque sea una entidad horripilante. Normalmente, habrá realizado sus estudios de viabilidad y considerará que la operación que se le solicita implicará asumir un riesgo innecesario pues Armando, normalmente, no pagará.

   Ese tipo de consideraciones no las tiene ni Armando, pues necesita el dinero, ni tampoco la persona que intermedia en el capital privado, Blas, pues ciertamente le es intranscendente lo que pase a Armando y a quien le presta, Bienvenido.

   Bienvendio, que deja el dinero a Armando asume la misma posición que el Banco sólo que no deja el dinero de forma profesional. Le han ofrecido unas ganancias fáciles y a corto plazo, ¡se frota las manos! Sin embargo no le han explicado lo que sucede si Armando, llegado el plazo, no puede pagar.

   Por muy bien trabada que esté la operación, el que deja el dinero, lo que quiere, es cobrarlo y no verse inmerso en un procedimiento de ejecución hipotecaria donde no ésté claro que sea devuelto el dinero íntegramente. Si las cosas fueren tan fáciles, el Banco habría financiado ¿por qué creéis que no lo hizo?

   Pese a lo claro de la explicación, la situación se repite frecuentemente, en estos casos, el problema, a diferencia de lo que sucede con los Bancos, no es que Armando haya agravado su situación. No, lo que es triste es que en estos supuestos, el que pretendía obtener el dinero fácil, con unos intereses exorbitantes, será el engañado que cuando Armando le diga que no puede pagar se encontrará con unas explicaciones inconsistentes por parte de la persona que le puso en contacto con Armando. Y todo ello, sin contar, la tragedia que la operación supondrá para este último que se verá abocado a perder su vivienda o a comprometer a familiares y amigos con dudosas posibilidades de salir indemne de la operación, como se comenta en este reportaje (aquí).

   La introducción, en la última reforma hipotecaria, de la necesidad de aportar certificado de tasación y que el valor de subasta no pueda ser inferior al 75 % de la tasación ha influido en el descenso de este tipo de operaciones. Pues, por un lado, la tasación supone un incremento de costes que el prestatario (Armando) no siempre está dispuesto a asumir. Por otro lado, con esta tasación se debilita la posición de aquellos que obtenían una garantía muy alta por un crédito muy pequeño, con lo que hace menos atractiva la operación. También incide en la protección de este deudor la introducción de limitación de intereses de demora, con dicha reforma, cuando se trate de préstamos para la adquisición de vivienda habitual; sin embargo, éste no suele ser el caso de la persona que solicita el dinero por estos canales.

   En todas las ocasiones sorprende como los interesados se esfuerzan en dar opacidad a la operación, no solo el que entrega el dinero, sino que el que lo recibe, que cuando le adviertes con claridad de cuestiones tales como las cantidades que se está comprometiendo a devolver, el dinero que declara recibido, los intereses elevados… sin embargo, insisten en estar suficientemente informados y querer ciertamente el producto que se les ofrece.

   Cuanto más claro es el notario en sus explicaciones más probable es que los que intermedian en esos préstamos no vuelvan a la Notaría ¿por qué será?

   ¿Si los Bancos existen y están regulados por qué creeis que es?

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

Nota.- Actualizado 14 de julio de 2015.

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3 Comentarios »

    • Gracias por participar, Julia.

      El capital privado puede ser una buena opción. El post está escrito con ocasión de una operación que no llegué a firmar en la que quien dejaba el dinero estaba totalmente desinformado de las consecuencias y alcance de la misma.

      Sin embargo, sí me parece que aunque el negocio pueda salir bien tanto para el que recibe el dinero como para el que lo presta. Uno y otro deben estar especialmente bien informados de cómo funciona y el alcance de la operación; así como, especialmente, los efectos caso de impago del que recibió.

      En esta época es cierto que los bancos se atrincheran y cierran el grifo; sin embargo, en ocasiones el deudor refinanciado no puede soportar los costes que implica agravar su situación.

      Sirva el post como llamada de atención a esos casos y, en general, como información de algo que muchos desconocen.

      Saludos

  1. Una muy buena alternativa al capital que pueden ofrecer los bancos, con un montón de trabas y pegas, sobre todo en los tiempos que corren, es el capital privado. Para montar una empresa, por ejemplo, es más sencillo conseguirlo con un Business Angel que ofrezca capital privado que un banco.

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