¿En efectivo o con tarjeta?

¿En efectivo o con tarjeta?   Prácticamente, de forma semanal, desde hace unos meses, el mismo día, suelo ir acompañado de mi esposa a comer a la barra de un clásico restaurante alicantino. Para mi, el lugar fue un redescubrimiento; no se si acomodándose a la crisis, ofrece un plato del día exquisito a un precio altamente competitivo. A la par que sus sensacionales comidas se encuentra la atención y disposición del camarero que regenta la barra. Juanma, atesora las virtudes de los de antes; es esa persona atenta, pendiente siempre de que no te falte de nada, de rellenarte la copa de vino o enfriar tu cerveza con un golpe de gas; te recibe con una tapa para calmar la voracidad que debes dejar en la puerta del local, para disfrutar de los platos que se te ofrecen. Al mismo tiempo; Juanma, combina cercanía y atención con un tono serio que le coloca a la distancia adecuada y hace valorar su discreción.

   En mi última visita, después de ordenar la comanda -solemos comer prácticamente lo mismo-; Juanma, circunspecto, se nos acerca y nos dice:

   – Tenemos un problema.- El inicio de su conversación, he de reconocer, me dejó un poco descolocado, no alcanzaba a entender la broma que me podía estar gastando, igual es que no quedaba el plato que había pedido, pensé, tratando de buscar una explicación. Le mantuve la mirada, sorprendido.

   – El otro día me pagasteis con unos cheques de comida y el jefe dice que no los acepta-, añadió.

   – Nunca he utilizado ese tipo de cheques-, le contesté sin salir de mi asombro -creo que estás equivocado-.

   – Sí, si me los diste la ultima vez-,  insistía.

   A mi el tono de la conversación, siempre correcta, empezaba a incomodarme. No me gusta que se ponga en entredicho ninguna actuación mía como pagador, especialmente, cuando no hay razón objetiva para ello. Hice ver a Juanma que pagaba siempre con determinada tarjeta de crédito -de hecho era el único medio de pago que ese mismo día llevaba en el bolsillo-; igualmente le comenté que por veinte euros que representaba lo que reclamaba era impensable que se cuestionase lo que le decía, especialmente cuando religiosamente y con gusto acudía todas las semanas al local; me parecía absurdo que alguien renunciase al placer de comer allí por tal cantidad. Juanma, después de haberme enseñado el ticket, la fecha y la comanda -lo cierto es que era similar a la mía y en tal fecha yo había estado en el local- se disculpó y dijo que debía estar equivocado.

   En cualquier caso, a mi el episodio me dejaba un sabor agridulce. Supongo que el tal jefe le habría reclamado a Juanma el importe de la comanda, de lo contrario no alcanzo a entender tanta insistencia. Por otro lado, tampoco tenía claro si el honrado camarero había quedado convencido con mi explicación.

   En tal momento, mientras hablaba con mi esposa, me vino a la cabeza la idea de consultar, allí, a través de mi móvil, el extracto de mi tarjeta de crédito. Efectivamente, yo había ido al restaurante en la fecha del ticket. Pero, como yo dije, había pagado con tal tarjeta, un importe similar; llamé a Juanma, el cual todavía estaba algo incomodó, y le enseñé el extracto de la tarjeta. Aunque el se excusaba diciendo que no hacía falta explicación y que el error era suyo, yo preferí que viera la prueba exculpatoria de su error. Tras lo cual seguimos comiendo tan bien como siempre.

   El episodio me sugirió varias reflexiones:

   Por un lado, me causó mala impresión la política del regente del local que, al parecer, había puesto a su empleado entre la espada y la pared, Supongo que no había calibrado que otro cliente, tal vez, habría dejado de ir ante tal error, perdiendo la facturación semanal que, al cabo de un año representaría un importe.

   Por otro lado, corroboró mi criterio relativo a utilizar la tarjeta de crédito. Realmente, pagar con tarjeta, tiene muchas más ventajas que pagar en efectivo, así:

  • Te permite un mayor control del gasto efectivamente realizado. El dinero que sale del bolsillo no deja rastro, lo que se paga con tarjeta sí.
  • Es más perjudicial perder el dinero que perder la tarjeta; en tales casos, bloquearlas es sumamente sencillo.
  • En situaciones como la que relato, te permite volver seguir disfrutando del sitio sin estar incomodo.
  • Normalmente, el uso de la tarjeta, en la actualidad, para los que pagamos un préstamo, puede implicar una mejora en el tipo de interés. Son las vinculaciones que aparecen en muchos préstamos hipotecarios.
  • Llevan aparejada la posibilidad de aplazar cuotas y financiar determinadas compras.
  • Especialmente en el extranjero; pagar con tarjeta evita colas -como sucede en la autopista, o en determinados Metros-, así como, incluso, puede ser el único medio de pago.

   Las tarjetas también presentan algún inconveniente:

  • El mal uso de las tarjetas puede conllevar un endeudamiento compulsivo que acaba haciendo necesario refinanciar lo dispuesto. Es algo que se ha visto mucho en la época de crisis.
  • Un error de la tarjeta te puede dejar vendido en determinadas ocasiones cuando vas a pagar.
  • En determinados sitios no se admite.
  • En España no está extendido su uso para pagar importes pequeños; tampoco se admite siempre de buen grado pagar a escote en un restaurante con tarjeta. En tales casos, el que quiere pagar con tarjeta utiliza a los amigos como una especie de cajero automático, lo que no siempre es de su agrado.

   En cualquier caso, pese a los inconvenientes, yo prefiero las ventajas. ¿Cuál es la mejor tarjeta? Es conveniente estudiar lo que cada entidad te ofrece detrás de la tarjeta, no todas son iguales. Algunas ofrecen un plus que las hace muy convenientes frente a otras.

   En cualquier caso se debe distinguir entre tarjeta de débito, en ellas se carga el importe inmediatamente en tu cuenta; y tarjeta de crédito, con ellas se cierra la cuenta, normalmente mensualmente, y te pasan un recibo global mensual.

   Yo prefiero las tarjetas de crédito y, a ser posible, que en los cajeros funcionen también como tarjetas de débito. No todas las tarjetas ofrecen esa posibilidad.

   ¿Y vosotros preferís pagar en efectivo o con tarjeta?

   Antonio Ripoll Soler

   Notario de Alicante

   http://notariaripoll.com

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1 comentario »

  1. Hola:
    Siempre leo tu blog y he de decirte que es muy interesante.
    Además, me ha surgido un problema y no sé si puedo preguntarlo por aquí, pero, allá va: hace unos años en el 2009, le compré un sofá a mi madre; un sofá bastante grande. Pagué el sofá y los portes hasta casa, y, como en aquella época yo estaba emigrando, nunca llegué a verlo en persona. Con el tiempo,mi madre alquiló la casa. Hace unas semanas, volví ta pisar la casa por la finalización del contrato de alquiler de los inquilinos y me encontré con un sofá bastante más pequeño del que yo había comprado. Mi madre me ha dicho que llegó así, por lo que cometieron un error en la tienda. Pero de eso ya hace 5 años. Tengo la factura que prueba que se equivocaron, pero, a estas alturas, ¿tengo derecho a reclamar? Muchas gracias y me encanta el blog.

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