La notaría como aldea global

La notaria como aldea global   En los años 90, sobre todo, a finales de la década, con el cambio de milenio, con un incipiente internet floreció una expresión que se había empezado a utilizar años atrás: “la aldea global”. Las nuevas comunicaciones electrónicas imponían inmediatez en las relaciones humanas, todo era susceptible de ser visualizado. Todos podíamos formar parte, opinar sobre cosas que pasaban a miles de kilómetros, en otro huso horario del planeta.

   Actualmente, creo que el término ha quedado un poco en el olvido; al mismo tiempo, el abaratamiento de los viajes en avión; la propia crisis -que brinda oportunidades a los de fuera y genera movimientos de personas-; o, la uniformidad legislativa que se busca a lo largo del planeta hace que hayamos ido un poco más allá de lo que el término “aldea” daba a entender. Creo que con aquella expresión se insistía en el hecho de empatizar con los habitantes de todo el planeta, de forma que podías ponerte en su situación; sin embargo, en la actualidad, vivimos del modo que lo hacen  en otras comunidades de personas, se produce una estandarización, es necesario dotar de los instrumentos que faciliten esa integración de las personas.

   Recuerdo, cuando, de pequeño, los chistes que contábamos empezaban diciendo: “Un francés, un inglés y… un español…”. Esta tarde, en mi Notaría, en una misma firma éramos un inglés, un francés, una marroquí, un libanés, una española… y este notario. Realmente, el trabajo es cada vez más complejo, no podemos seguir funcionando como los del chiste de los 80s en los que el españolito se llevaba el gato al agua. Ahora debemos buscar soluciones que posibiliten esa globalización, pues es lo que se lleva. En el caso en cuestión, se compraba una casa en Alicante, sin embargo, debían resolverse muchas cuestiones previas. Al final todas han girado en torno a la confianza que generaba el sistema a las distintas partes de la operación. El comprador, en inglés, acababa diciendo: “lo que me gusta del Notario es que es transparente y juega limpio”.

   Así, por muy ajustadas a la Ley que estén las cosas, si no son fáciles de entender generan desconfianza y minan las oportunidades. No se puede exigir siempre que las personas actúen por mera fe.

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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