Entre la legalidad y la moralidad: la Grúa Municipal

Grua Municipal   Era una mañana cualquiera de primavera, preparada, en sus puestos, se encontraba toda la unidad. De repente, una voz sonó fuerte:
– ¡Por fín llegó la cosecha!

   Era el Teniente Castillo, alborozado,  pues de quedar bien con el mando se trataba, anunciaba así el inicio de la operación. Habían sido muchos días de tensa espera. Durante ese tiempo la Calle Italia, de Alicante, en pleno centro de la urbe,  se encontraba en barbecho. Durante las jornadas previas, la unidad se había encargado de colocar una serie de señales ininteligibles a fin de garantizar la mayor captura posible.

   – ¡Adelante, operativos! -gritó Castillo- ¡No puede quedar ninguno!

   En ese momento, tres grúas de última generación partieron hacia la vía alicantina con el propósito de arrastrar todos los vehículos que encontrasen. El premio: 60 euros de multa y 90 del arrastre. Trescientos metros de calle, dos aceras,  cuatro metros por vehículo… se trataba de pura matemática. El pretexto: las obras del colector de aguas.

   Lo anterior es pura licencia literaria que sirve de pretexto para introducir el presente post. Esta mañana, sobre las siete, tres grúas, calle cortada por una moto y varios agentes de la policía municipal retiraban los vehículos que se encontraban en la vía referida. Estoy seguro de que las señales que anunciaban la prohibición de aparcar estaban colocadas en tiempo y forma legal. Los agentes, seguro, cumplían escrupulosamente su trabajo. La realidad: los conductores no habían respetado la norma, la sanción y consecuencia eran fácilmente deducibles.

   Siendo cierto todo lo anterior, si nos colocamos ahora desde la perspectiva del ciudadano, ese sufrido alicantino al que azota la crisis y que bien sabe lo que representan los 150 euros de marras en su economía mensual… son muchos los interrogantes que se me plantean.

   Por un lado, ¿tan irresponsables y sobrados somos los ciudadanos que no nos importa incurrir en la sanción pecuniaria y los transtornos que conlleva?

  En segundo lugar,  ¿se actúa con la misma diligencia para prevenir los delitos? ¿para incrementar la seguridad ciudadana? En todo caso, necesidades más sentidas, pero sin duda, menos lucrativas para las arcas municipales.

   Situaciones como la anteriormente descrita; rebasar minutos de estacionamiento en una carga y descarga vacía… dejan al ciudadano un sabor agridulce. El servicio, desde la estricta legalidad, es muy eficaz; sin embargo, ¿cumple la función social de orden que se le supone al servicio del ciudadano?

   Una vez, retirando un vehículo, un ciudadano, agriado, en voz alta, comentaba a su acompañante: “Es una seguridad saber que si tienes un problema, si te atracan, la policía acudirá y resolverá todo en cuestión de minutos; tiempo que tardan en localizar y arrastrar un vehículo” A lo que el agente replicó:  “Los coches están en la vía, los malos no sabemos dónde”.IMG_3031

   Todo lo anterior lleva a plantearse: ¿Estamos ante un método fácil de recaudar dinero y de aliviar las magras arcas municipales? ¿Se trata de camuflar la falta de imaginación de nuestros políticos para obtener recursos de un medio racional? ¿Es una muestra más de nuestra anodina política fiscal? ¿Son inteligibles las actuaciones anteriores para el ciudadano?

   Y vosotros, ¿qué opináis?

 Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

 www.notariaripoll.com

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3 Comentarios »

  1. por suerte o desgracia todo es premeditado , las estadisticas mensuales can dando las actuaciones a realizar a efectios de equilibrar una economia mal gestionada y lo demás , cuentos , ¡¡¡¡¡

  2. Los vecinos de barrios como el de Benalúa llevamos pagando toda la vida sanciones si se nos olvida el coche el día de mercadillo. Por no hablar de gente que tiene garaje, paga su correspondiente vado y no puede utilizarlo ese día. La resignación es lo que queda, recurrir a la efeciencia en otros casos que tiene la policía parece sólo un recurso facilón para justificar que no te sancionen.

    Lo que no se debe es aparcar donde quieras, motos encima de la acera, pasos de peatones ocupados y zonas de descarga con coches particulares estacionados. Alicante de por sí es un caos, ayudemos a no abusar del transporte privado.

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