Las leyes de la reproducción humana no son jurídicas

reproducción tomada de natalben.com   Recuerdo una conferencia pronunciada en Alicante, en vísperas de la aprobación de la Ley reguladora del matrimonio entre personas con igual sexo. La ponente fue la entonces Directora General de los Registros y del Notariado, Doña Pilar Blanco-Morales, la cual formaba parte, por consiguiente, del organigrama del entonces ejecutivo socialista. Al comenzar su exposición dijo, con mayor o menor acierto, algo así como que “el matrimonio de personas homosexuales ha existido siempre, pues nada tiene que ver la orientación sexual de las personas con la institución jurídica del matrimonio”. Los allí presentes sabíamos lo que quería decir, sin ningún genero de dudas.

   En estos días, llama la atención la falta de pericia de nuestro Ministro de Interior en sus comentarios en relación al matrimonio de personas de igual sexo. El cual ha manifestado que dicho matrimonio no garantiza la pervivencia de la especie.

   Y digo yo, el matrimonio entre personas de distinto sexo, ¿se puede decir sin ningún genero de dudas que la garantice? Evidentemente, no.

   El problema es que el Sr. Ministro incurre en una falacia, pues su argumentación está mal planteada. La pervivencia de la especie humana, entendiendo tal como algo positivo, no está garantizada por el matrimonio sino por las leyes de la reproducción humana, que nada tienen que ver con el Derecho. Es el Derecho el que debe regular nuestra convivencia sobre la base de la realidad existente.

   Es cierto que determinados ordenamientos, como el canónico, imponen como una de las propiedades esenciales del matrimonio la procreación de la especie. Esos principios, sin embargo, no inspiran la regulación de nuestro matrimonio civil, con independencia de la orientación sexual de sus miembros. Nuestra regulación, mira especialmente hacia las relaciones entre los cónyuges, antes que hacia los eventuales hijos. Dichos hijos se protegen por el régimen de relaciones paterno-filiales que nada tiene que ver con que los padres estén casados, no lo estén, o con que el hijo sea adoptado o no lo sea.

   Por todo lo anterior, lo que está claro es que la reproducción humana tiene, actualmente, dos componentes, uno, lógicamente, es el biológico; otro descansa en la autonomía de la voluntad de las personas que, a día de hoy, en las sociedades modernas, en ejercicio de una paternidad responsable deciden o no tener hijos y el momento. Es intranscendente a tal fin la forma en que los miembros de una eventual pareja hayan estructurado sus relaciones.

   Ultimamente, como ya hemos apuntado varias veces, se ve una proliferación de modelos convivenciales. Si bien, la regulación jurídica de los mismos no siempre es satisfactoria. Por desgracia, el legislador olvida que cuando interviene sobre una parcela de la realidad o lo hace de forma clara o precisa o el resultado puede ser peor que la situación de partida.

   Así, la pareja es tratada de muy distintas maneras en función de la Comunidad Autónoma a la que esté vinculada. Son las llamadas uniones de hecho, podrán estar constituidas por personas de igual o distinto sexo; haberse formalizado o ser meras situaciones de hecho; los efectos serán distintos en unos y otros casos. Los efectos, nunca serán iguales; lo cual genera mayor confusión en la sociedad.

   En otros casos, cuando se opta por el matrimonio, existe una sola regulación, la estatal, sin distinción de orientación sexual.

   Lo importante no es si llamamos a algo matrimonio o no; si regulamos o no la unión de hecho. Lo verdaderamente importante es que situaciones iguales sean tratadas de forma igual. Articular distintas normativas para situaciones que la sociedad entiende como iguales crea confusión y es defraudar los intereses de los ciudadanos.

   Como es cierto lo de que una imagen vale más que mil palabras… ¿Sabéis que en la Comunidad Valenciana -pese a la flamante nueva Ley de Uniones de Hecho formalizadas- los miembros de la unión no tienen el mismo régimen fiscal en el impuesto de sucesiones que los cónyuges?

   A estas alturas, ¿tenemos todos tenemos claro que las leyes de la reproducción humana no son jurídicas?

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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3 Comentarios »

  1. Saludos Antonio, no podría estar más de acuerdo contigo.
    Me quedo con dos detalles “Lo verdaderamente importante es que situaciones iguales sean tratadas de forma igual.” – No puede ser más fácil de entender … que sigan este ejemplo y se acabarán los problemas con los geniales legisladores que tenemos.
    En especial nuestro Gallardón: “… dicho matrimonio no garantiza la supervivencia de la especie.”, primero me reí y luego pensé , que me parece increíble que este personaje esté donde esté, bueno , realmente ya con toda la parafernalia que estamos viviendo con los casos de corrupción, no se si me sorprende o prefiero a un inculto ciego fanático de derechas y de la COPE, ….. a un corrupto…. ¿ cual de los dos es menos malo?, parece un mal chiste.
    Da que pensar, que en este mundo mundial y globalizado, andamos por los 7.000 mil millones de seres humanos, – nuestra especie – que piensen un poquito más, que precisamente lo que sobran son pobres almas, y que si tan preocupados están por la supervivencia, ¡ fácil ! que adopten….

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