Emprender sin dinero: Sociedad Formación Sucesiva

¿Idea disparatada?   Ya hemos tenido ocasión de explicar la posibilidad de fundar una empresa sin dinero. En aquella ocasión se explicaba cómo fundar una empresa sin hacer un desembolso monetario; lo que no quiere decir que la empresa naciese sin recursos.

   Hasta la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores, el que quería montar un negocio amparado en el régimen de limitación de responsabilidad que conlleva una sociedad podía acudir a la figura de las aportaciones no dinerarias. En tal caso, no se aporta dinero sino bienes. Alcanzar la cifra de capital social mínimo legal no era muy complicado, un ordenador, un teléfono móvil y un ciclomotor valían como bienes de equipo para cubrir tal contravalor. La responsabilidad que asumía el fundador era sólo la relativa a la existencia de los bienes y su adecuada valoración.

   Personalmente, pienso, el sistema no estaba mal. Se evitaba el problema de no tener liquidez pero, al mismo tiempo, se facilitaba poner en marcha un proyecto respaldado por la existencia de una aportación.

   La cifra de 3.000 euros (500.000 de las antiguas pesetas), incluso cuando la segunda Ley de Sociedades Limitadas vio la luz, en 1995, era criticada por insuficiente. Siendo importante el esfuerzo que conlleva tener ese dinero o bienes que lo representen, no cabe duda que en los años 90, tal cantidad representaba un mayor potencial económico que lo que puede suponer actualmente, comparémoslo, por ejemplo, con el salario mínimo de 1995 con el actual; entonces 376 €, frente a los 645 € de 2.013. Así, podemos decir que en aquellos momentos el esfuerzo era casi el doble del que supone en la actualidad.

   La nueva regulación, pese a lo anterior, permite fundar, realmente una empresa sin dinero y sin respaldo patrimonial alguno. Introduce la figura de la sociedad de formación sucesiva. En tales supuestos, se puede hacer un desembolso simbólico, un euro, y  poco a poco llegar a los 3.000 que deben aparecer en las cuentas de la sociedad. El nuevo régimen legal, sin embargo, presenta muchas lagunas y no está lo suficientemente desarrollado por el legislador.

   El sistema es bienintencionado. Sí, se trata de no poner techo económico a los sueños del emprendedor. Eso está muy bien. En esta época hay que vender ilusión. Pero… ¿Es serio? A mi me parece que no, la empresa, por definición es una organización de medios (económicos y personales -no solo de unos, no solo de otros-) puestos al servicio de un fin con ánimo de lucro. La sociedad es una de las vestimentas jurídicas que se puede dar a esa organización y en función del tipo que se adopte los matices son muchos.

   La gente, con buen criterio, cuando emprende, suele pensar en la Sociedad Limitada; es cómoda, testada, limita la responsabilidad y las aportaciones de capital obligatorias son razonables (distan mucho de los 60.000 euros que se exigen para una Sociedad Anónima).

   La nueva Sociedad de Formación Sucesiva, es una S.L., lo que sucede es que las aportaciones de capital se difieren en el tiempo. El emprendedor puede montar su negocio aunque no tenga los 3.000 euros ni bienes que los representen.

   Como contrapartida, los beneficios de la limitación de responsabilidad se aplazan hasta el momento en el que la sociedad está capitalizada legalmente. Además, hay un régimen legal reforzado tendente a que la sociedad quede realmente capitalizada. Con lo cual, es relativamente ventajoso acudir a la figura.

   Sin embargo, la realidad es que en la Notaría ya están preguntando por la figura.

   Hasta aquí, todo es impecable; sin embargo, siendo serios, cualquier empresario -y el emprendedor, aunque rehuya de la calificación de empresario, lo es- tiene claro que las ganancias de la empresa tienen que ver con los riesgos asumidos. ¿Pueden haber ganancias en una empresa sin capital? ¿sin respaldo patrimonial? ¿sin riesgos?  ¿Se va a dar el más mínimo crédito por las entidades financieras a esas empresas sin el aval personal del emprendedor?

   Creo que los interrogantes se responden por sí solos. Está muy bien poner a la gente a pensar, a derrochar imaginación e ilusión y tenerla entretenida con sueños y proyectos. Sin embargo, si no se dan los instrumentos económicos, se facilita el acceso al crédito, se da una política fiscal adecuada y se respira un clima real de confianza; difícilmente tales proyectos serán viables.

   ¿Hacía falta realmente inventarse una empresa sin dinero o es un nuevo caso de demagogia político-legislativa?

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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7 Comentarios »

  1. Pienso que emprender sin dinero no es facil, pero tampoco no es imposible, aveces el capital de inversión esta en la idea y no en el monto de inversión. Me gusto la frase que dice: Está muy bien poner a la gente a pensar, a derrochar imaginación e ilusión y tenerla entretenida con sueños y proyectos. Sin embargo, si no se dan los instrumentos económicos, se facilita el acceso al crédito, se da una política fiscal adecuada y se respira un clima real de confianza; difícilmente tales proyectos serán viables.

  2. Hola, felicidades por el articulo. Quiera aportar que si no estas en internet no estas en el mundo de los negocios. El marketing es indispensable, hay que saber hacerlo para que tu negocio rinda frutos. No basta con tener una buena idea, el emprendedor se debe de preparar para tener éxito, no basca con ser persistente, hay que persistir con inteligencia.

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