Historias de la carcel

   El lunes pasado estuve en la cárcel de Fontcalent; que es como se llama el Centro Penitenciario de Alicante. Los Notarios vamos a la cárcel -no necesariamente como presos-. Es frecuente que los internos necesiten la intervención del Notario para suscribir cualquier documento. Como es lógico, no pueden acudir al despacho notarial; por eso, los Notarios nos desplazamos a la cárcel para asistirlos. Los costes del documento se incrementan en 24,04 euros por hora de salida. Se suele emplear entre una y dos horas. Los documentos que se suelen firmar son poderes. Se trata de que el interno designe un representante que entienda sus asuntos en la vida extracarcelaria. Puede que sea necesario vender una propiedad que pertenezca a varias personas, puede ser necesario designar un representante general; o, frecuentemente, puede que se precise otorgar poderes para pleitos a favor de Letrados y Procuradores.

   El proceso de acceso a los locutorios es bastante complejo, como la seguridad del Centro requiere. Como Notario, lo primero que llama la atención es que en función del responsable del Centro las normas parecen cambiar o matizarse; con lo que no siempre se aplican los mismos protocolos de seguridad. También, pese a tratarse de una función social, la que en este caso ejercemos, y pese a ser sólo veinticuatro los notarios de Alicante, se nos dificulta bastante más la entrada que a los Letrados.

   Después de haber realizado toda la tramitación burocrática desde mi despacho -pues hay que estar previamente autorizado- me dirijo al Centro:

  1. Accedo al recinto con mi vehículo, lo cual siempre tiene su parte de aventura, ya que la barrera no siempre la levantan con la misma diligencia o con las mismas ganas.
  2. Me dirijo a la oficina de seguridad, donde me dan la autorización correspondiente -el funcionario es amabilísimo, siempre se pone en el lugar del notario y procura facilitar los trámites al máximo-.
  3. Paso por Administración, a fin de que me exhiban el documento de identidad del interno (si lo tiene, pues no siempre existe), ya que los Notarios debemos identificar a quien requiere nuestros servicios, el trámite no siempre es sencillo, según el funcionario es más o menos complicado y hay que dar más o menos explicaciones.
  4. Accedo a la zona de entrada a la propia cárcel donde entrego autorización, documento acreditativo de mi condición de notario, entrego mi móvil (no se por qué, pues es imposible entregárselo a ningún preso desde los locutorios y puede hacerme falta para consultar cualquier incidencia con el despacho, cuando sales trabajas en precario), como contrapartida me entregan una tarjetita con un clip -afortunadamente las han renovado, aunque, realmente, siguen sin acreditar nada.
  5. ¡Me abren la barrera! Accedo -aquí empieza la verdadera aventura.
  6. Me dirijo a los locutorios, donde doy una copia de la autorización.
  7. Tras un tiempo aleatorio aparece el interno -la espera es indefinida, curiosamente, pese a ser una cárcel y haber anunciado mi visita, a veces ¿no encuentran al preso?, he llegado a estar hasta más de una hora esperando, en tal caso pregunté si realmente se trataba de una prisión.
  8. Atiendo al interno, explico el documento y, a través de una portezuela, entrego el folio para que la funcionaria se lo de y, en mi presencia, estampe su firma.
  9. Seguidamente se despiden, con el pulgar hacia arriba, suelen ser personas muy amables y agradecidas y me tratan con una consideración que se echa en falta en el día a día del despacho.

   En varias ocasiones, los Notarios de Alicante, hemos tratado de hablar con la Dirección de la Prisión a fin de agilizar el proceso y, al menos, obtener un trato similar al de los Letrados.

   Se ve que, últimamente, ha habido algún cambio. En esta ocasión, en varias de las  puertas de los locutorios existía un papel pegado con celo que decía así:

“Uso exclusivo del locutorio de la Jueza de Vigilancia, martes o día de vista del Juzgado de Vigilancia […].

Si los abogados o profesionales (notarios, agentes judiciales, etc.) necesitan que los internos le firmen cualquier tipo de documento deberán dirigirse al Coordinador de Servicio Interior (Jefatura de Centro) que a través de ese departamento tramitará la firma del interno, devolviéndoselo firmado al profesional que lo necesite.

Alicante, 26 de noviembre de 2013

Subdirector de Seguridad”

   El escrito me pareció, cuando menos, curioso por las formas y por el fondo.

   Formalmente, no acabo de entender cómo existiendo ocho o nueve locutorios, el día de las vistas nadie más pueda entrar.

   Lo que, sin embargo, más me sorprendió es que un funcionario pusiese por escrito que los notarios entregásemos el documento para la firma no presencial del preso y, tan alegremente, lo firmase.

   La firma de los documentos notariales se hace siempre en presencia del Notario. Lo contrario es una ilegalidad. El Notario debe: 1) Identificar presencialmente al que firma; 2) Asegurarse de su capacidad; 3) Asesorarlo de forma imparcial; 4) Recoger, a través de la firma del requirente de su actuación, su consentimiento debidamente informado y coincidente con su voluntad interna; 5) Autorizar el documento, con su firma, signo, rubrica y sello, con lo que adquiere el valor de documento público, lo cual, en nuestro sistema jurídico conlleva unos efectos importantísimos.

   Sin duda, el escrito, se debió a un error, se coló la palabra “notario”. Evidentemente, ningún notario accederá a esas prácticas, simplemente irá otro día; los problemas del interno por las fechas los deberá resolver con el Centro. Lo que está claro es que la rutina del Centro, de la Jueza (como decía el escrito) o el desconocimiento del que redactase el escrito, no puede servir para justificar una práctica, por decirlo suavemente, irregular.

   No seré yo quien cuestione las prácticas de los Juzgados, no soy Letrado, no los frecuento, no se, ni me importa, como la Jueza de Vigilancia Penitenciaria hace su trabajo, no es mi problema ni mi ocupación. Sí se cómo he de hacer yo el mío, lo que está dentro de las normas y lo que no.

   En los tiempos actuales, si el escrito se cumpliese, resulta bastante chocante que nos rasguemos las vestiduras con determinadas actuaciones totalmente legales en materia, por ejemplo, hipotecaria; y, por el contrario, parezca que los presos deban ser tratados por distinto rasero.

   ¿Somos un país de tópicos? A veces las cosas son muy sencillas pero las complicamos mucho.

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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5 Comentarios »

  1. Lo del cartel, no es un error, está realizado a conciencia, no te puedes imaginar hasta donde llega las acciones de algunos funcionarios de prisiones, y gracias a Dios, no todos son iguales. Algunos se creen que están por encina del bien y del mal, los internos tienen derechos no son animales.

    El sistema penitencia español es kafkiano.

    Un saludo.

  2. Hola. necesito saber cómo realizar un poder para pleitos para actuar ante los Juzgados en España de una persona que se encuentra en prisión en Francia. Gracias.

    • Estimada María José, debe preguntar en una notaría francesa y/o en la prisión en la que se encuentre la persona. Un poder notarial sirve perfectamente, si bien, la logística de la firma, en tales casos, depende de circunstancias de hecho que, como comprenderá, se escapan a mi conocimiento.

      Gracias por participar, suerte, saludos!

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