España es Intercultural

Interculturalidad   España es intercultural, es una realidad. Pero… ¿Qué es la interculturalidad? Os relato una experiencia que tal vez lo explique. La semana pasada unos ciudadanos argelinos visitaban mi notaría. Dos de ellos vendían parte de su participación en una sociedad limitada de la que ambos eran los únicos socios a otras tres personas de su misma nacionalidad. Desde que fui Notario de Torrevieja, la presencia de ciudadanos de distintas nacionalidades en mi despacho ha dejado de sorprenderme.

   Esa situación, aunque en menor medida, por la crisis y por la diferente estructura social, en la notaria de Alicante a la que con dedicación, creo, me ocupo no ha variado. La operación, al margen de los requisitos administrativos que por el elemento internacional -más que la nacionalidad extranjera, la no residencia en España- se imponen no presentaba ninguna especialidad. Me sorprende, no obstante, si comparo la experiencia vivida con lo que años atrás sucedía en los despachos, la naturalidad con la que los acontecimientos se suceden.

   Los señores venían con su intérprete, sin embargo, uno de ellos cuando me siento y me presento, amablemente me indica si es posible que les explique la escritura en inglés.

   Cuando me visitan personas de distintas nacionalidades y, especialmente, de distintas culturas, me gusta escudriñar sobre sus modos y costumbres, es algo que siempre me ha apasionado, me parece sumamente enriquecedor. Es la oportunidad de conocer distintas percepciones y sensibilidades de lo que en el día a día se revela como una misma realidad.

   La firma terminó con una fotografía, me preguntaron si tenía inconveniente en tomarme una foto con ellos. La petición me pareció simpática, con cierta periodicidad la escena se repite. Realmente, para estas personas se trataba de un momento importante en sus vidas. Empezaban a coquetear con otra cultura, con otras leyes, en este caso, las nuestras. Vitalmente, es algo importante. Me parece normal el gesto de la fotografía, propio, además, del momento alegre que vivían.

   Estas personas procedían del mundo islámico -a nadie se le escapa que se trata de una cultura totalmente distinta de la nuestra- sin embargo, ese mismo día, tal vez, en la sala de espera de mi despacho pudieron coincidir con un argentino que solicitaba mis servicios para una fe de vida, a fin de solicitar la pensión a que tienen derecho en la República de Argentina; con unos rusos, que otorgaban poderes para poder comprar una vivienda en España; y con unos ingleses que venían a hacer testamento, pues les preocupaba el destino de sus propiedades en España cuando falleciesen.

   Todas estas personas que, como es fácil suponer, tienen una forma de ver las cosas distintas a la nuestra, conviven y se mezclan con nosotros. Traen sus costumbres, su forma de pensar y su perspectiva vital. Traen consigo también sus sistemas jurídicos, sus leyes, sus instituciones; y, además, su documentación. Se trata para ellos de toda una aventura, pues ni las personas ni nuestro sistema son siempre lo suficientemente receptivos a los movimientos humanos más allá de las fronteras.

   La amalgama es bonita, seguro que determinará un cambio en nuestras propias costumbres y es que, la realidad, España es intercultural. Los juristas debemos ser permeables a esa nueva realidad, sólo así crecerá sana esa nueva estructura social de la que todos, no lo olvidemos, formamos parte.

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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