Plagio de tesis doctoral: ¿A quién se defrauda?

plagio_el_blog_del_notario   Esta mañana, repasando la prensa, actividad que me resulta especialmente gratificante en domingo, he encontrado la noticia que se titulaba “Un líder de Convergencia plagió su tesis doctoral, según la Universidad”.

   Se ve que soy un poco exótico, pero es algo que me ha producido notable tristeza y me he animo a escribir estas líneas para compartir mis reflexiones con vosotros.

   El plagio, por desgracia, en nuestra sociedad actual está a la orden del día. Es algo que se presenta a todos los niveles, se plagian contenidos de blogs, ideas de negocio… la línea que se separa lo correcto de lo incorrecto es muy fina; sin embargo, plagiar para conseguir el título de doctor es algo que atenta contra los propios valores de la comunidad científica.

   Lo primero que se preguntará el lector es qué pinta esto en El Blog del NotarioCada cual puede encontrar su justificación, si es que hace falta buscar una. En varias ocasiones he comentado que escribo porque me apetece y, por eso, muchos se sorprenden de encontrar temas como éste aquí. Si, sin embargo, alguien quiere ir más allá… El acceso a la profesión de Notario se consigue tras una dura oposición. Son muchas años de estudio. En mi caso, admiro a las personas que realmente estudian y que consagran su vida y profesión a esa actividad. Estudiar es algo que todo profesional debe hacer, pero estudiar con fundamento, es algo que, por desgracia, cada vez se hace menos. Por otro lado, el estudio, si es tal, a quien realmente aprovecha es al estudiante. Entender un sistema, como el jurídico, en mi caso, las piezas que lo componen, enfrentarse al mismo y, a veces, superar sus encrucijadas, si realmente te gusta estudiar, produce una gran satisfacción.

   El grado de Doctor es la máxima titulación académica que un estudiante universitario puede obtener. Es algo a lo que no todos los estudiantes están dispuestos a optar. Implica muchos sacrificios, esfuerzo, e, incluso, desánimos antes de alcanzar la meta. Meta que más allá de la satisfacción del deber cumplido y trabajo bien hecho poco más reporta, por eso, por desgracia, sólo el que afronta este reto es capaz de entender lo que realmente representa. Indudablemente, el doctorado y el grado de Doctor son requisito administrativo para promocionar o acceder a determinadas carreras, máximo exponente de ello la universitaria; sin embargo, también existen personas que lo intentan por lo que en sí representa.

   Encontrar la referida noticia, sea o no finalmente cierto lo que en ella se relata, en la que se pone de manifiesto el plagio al investigar y plasmar las conclusiones en una tesis doctoral es algo que relata unos hechos que merecen una gran reprobación.

   La persona que plagia, al primero que engaña es a sí mismo. En efecto, si realmente es consciente de lo que implica la tarea plagiada, el que plagia debería saber que ser doctor es algo más que un título.

   Se engaña también, a la persona de cuyo trabajo se aprovecha espúreamente el que plagia. Alguien que sí hizo las cosas bien y que era consciente de lo que realmente significaba estudiar e investigar.

   Se defrauda al director de tesis. Una persona que sin retribución específica por ello dedica tiempo y esfuerzo con el doctorando, de forma generosa y que durante un largo periodo de su vida comparte -por error cuando se copia- ilusiones y camino con el que plagia. Los directores de tesis, si realmente son tales, se comprometen con su doctorando más allá de lo que supone la defensa de la tesis y el grado de doctor. El director, si era tal, probablemente explicó que no se copian cuatro páginas de un trabajo sin citar al autor. Dirigir una tesis, igualmente, es bastante más que nominalmente aparecer como director persiguiendo curriculum para la ANECA o por hacer un simple favor. Implica una actitud activa. Por eso, es muy bonita, cuando es bien entendida y sincera, la deuda de gratitud que surge entre el doctorando y su director. El director si realmente predica con el ejemplo, sigue estudiando y ejerce autoridad  intelectual sobre su doctorando fácilmente será considerado como maestro. Las personas que hacen carrera universitaria bien lo saben, en ocasiones, si el director llega a ser maestro es capaz de crear una escuela y ejercer una autoridad moral sobre sus discípulos. Por eso, un doctorando que plagia perjudica al que le tutela.

   Se engaña, especialmente, a la sociedad. Pues se ponen en entredicho los valores que un doctorado conlleva, los cuales, como la reputación son frágiles para su defensa y difíciles de recuperar.

   Si, además, la persona que plagia es un político… hay otras muchas consideraciones, pero esa es otra historia que, tal vez, escriba otro día. Pero es que, como ya escribí en otra ocasión, más que de crisis económica deberíamos hablar de crisis de valores. Por desgracia, aprovecharse de las ideas ajenas es algo que, cada vez

   Son tiempos difíciles para la Universidad, poco se invierte en ella y nada se compensa a los que depositan trabajo, ilusión e imaginación en las personas que forman y en los progresos que ofrecen a la sociedad. Sirva este post como reconocimiento a aquellas personas que investigan y cursan los estudios de doctorado y, especialmente, a los directores de tesis que en la sombra los acompañan de forma abnegada; son los auténticos jornaleros de la gloria científica, una gloria silenciosa que hay que conocer para poder valorar.

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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