¿Casado con mi mujer o con mis suegros?

Tomada de pdinteractiva.blogspot.com   Cristina y Manolo formaban una feliz pareja, Llevaban juntos muchos años. No habían querido tener hijos. En su día decidieron irse a vivir juntos y prescindieron contraer matrimonio, nunca vieron ninguna ventaja a enmarcar su relación en un papel. Una cosa trajo la otra y compraron un piso en común, su casa en la que han vivido. Como todo español, dejaron que entrara en su vida una hipoteca. Siguiendo los consejos del Banco -a veces no es tan malo y aconseja bien- contrataron un seguro. Para que le saliera más barato, pensando que si uno de los dos faltaba los ingresos se reducirían a la mitad, aseguraron la mitad del capital del préstamo hipotecario. Así, el que se quedase tendría que pagar solamente la mitad. Si el préstamo estaba pagado, el que sobreviviera recibía el capital asegurado.

   Hace unos meses Cristina falleció. Nadie les había explicado exactamente lo que pasaba con la deuda y con el piso en caso de fallecimiento de uno de los dos. Cristina, no había hecho testamento y sus padres vivían.

   Manolo ahora, aunque no le apetece pensar en el tema. Se enfrenta a las siguientes preguntas: 1) ¿Quién tiene derecho a heredar?; 2) ¿De quien es el piso?; 3) ¿Quién ha de pagar la deuda hipotecaria?; 4) ¿Qué efectos tiene el seguro en todo esto?

   ¿Quién tiene derecho a heredar? Cuando una persona fallece sin testamento, en esta situación, y no tiene hijos, los herederos, como era el caso de Manolo, son los padres. Sí, los padres de Cristina son los llamados a la herencia. En cambio, Manolo no tiene ningún derecho hereditario sobre lo que dejó Cristina, viviesen o no los padres. Manolo solo hubiera sido llamado a la herencia de Cristina, su pareja de hecho, si esta hubiese hecho testamento, cosa que no sucedió.

   Excepcionalmente, en determinadas Comunidades Autónomas, la pareja de hecho, cumpliendo determinados requisitos, tiene todos o algunos de los beneficios del cónyuge. Los esposos, en cambio, siempre tienen derechos hereditarios en mayor o menor medida y dependiendo del parentesco de las personas con quienes concurran.

   ¿De quién es el piso? El cincuenta por cien de Manolo sigue siendo suyo. La otra mitad forma parte de la herencia de Cristina y pasa a los padres de ésta. Manolo no tiene derecho a exigir la propiedad de Cristina; tampoco pueden exigir los herederos nada sobre la parte de Manolo. A partir de ese momento, deben ponerse de acuerdo para disfrutar del piso. Tal acuerdo va desde el pago de un alquiler por parte de Manolo, si quiere seguir disfrutando del piso, hasta la necesidad de concurso de los tres para llevar a cabo la venta. Probablemente, Manolo se vea abocado a negociar el precio de la parte de Cristina para comprarla a los padres. La situación hubiera podido ser otra si se hubiera hecho testamento.

   ¿Quién ha de pagar la deuda hipotecaria? Como ya hemos reiterado en este blog: Las deudas se heredan. En su día Cristina y Manolo eran deudores solidarios. La solidaridad quiere decir que frente al Banco van de la mano indistintamente para devolver el dinero; ambos pueden ser obligados a pagar el todo y no pueden decir que solo responden de la mitad. Entre ellos, en cambio, hay que estar a los pactos que tengan. Esto es, internamente, podrán reclamarse, en este caso, el exceso que hayan pagado sobre la mitad, pues en sus relaciones personales, Cristina y Manolo pagaban por mitad ya que ambos eran propietarios por mitad. Ahora, serán deudores solidarios, frente al Banco, los padres de Cristina, además de Manolo.

  ¿Qué pasa con el seguro? El seguro, íntegramente, minora la deuda, con lo que la base fiscal de la herencia se ve afectada por su existencia. Así, en la herencia de Cristina se imputa sólo la mitad de la deuda existente tras aplicar el importe del seguro. Si hubiera sobrado algo, en cambio, el importe del exceso correspondería a Manolo, sin dar cuentas de ningún tipo a los padres de Cristina. En este caso, nada sobra y no puede haber ningún tipo de reclamación entre ellos. Al haberse minorado la deuda, todos, los tres, serán deudores solidarios frente al Banco de lo que quede; internamente, en cambio, lo que quede será responsabilidad por mitad de Manolo, junto a los padres de Cristina, a quienes se les imputará la otra mitad.

   ¿Cómo queda Manolo al final? Nuestro pobre amigo: 1) Tendrá que seguir pagando el préstamo junto con los padres de Cristina (mitad-mitad); 2) Tendrá que ponerse de acuerdo con los padres sobre el uso y disfrute de la vivienda, lo cual será difícil porque no hay muy buenas relaciones; 3) Probablemente, acabe o comprando la mitad de Cristina a sus padres -por un precio de mercado como si de un extraño se tratase-  vendiendo la propiedad a un tercero y obteniendo la mitad del importe de la venta, la otra mitad corresponderá a los padres de Cristina.

   Cada pareja ve las cosas de una manera; hay veces que lo que le ha pasado a Manolo se quiere realmente por ambos; en otras ocasiones lo que se desea es que el que se queda no tenga que discutir con los padres la propiedad del piso o que, al menos, pueda forzar la adquisición a su favor pagando a los padres. Todo esto se hubiera evitado haciendo un testamento que cuesta en torno a cincuenta euros.

Antonio Ripoll Soler

Notario de Alicante

www.notariaripoll.com

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